indios de aquella provincia de Olancho se vinieron á quejar á Cortés cómo muchos soldados de los de Nicaragua les tomaban sus hijas y sus mujeres, y les robaban sus gallinas y todo lo que tenian; y el Sandoval fué con brevedad, y llevó sesenta hombres, y quiso prender al Rojas, y por ciertos caballeros que se metieron de por medio de la una parte y de la otra, los hicieron amigos, y aun le dió el Rojas al Sandoval un indio paje para que le sirviese; y luego en aquella sazon llegó la carta de Cortés al Sandoval para que luego sin más dilacion se viniese con todos sus soldados, y le dió relacion de cómo vino el fraile, y todo lo acaecido en Méjico; y como lo entendió, hubo mucho placer y no via la hora que dar vuelta, y vino en posta despues de haber echado de allí al Rojas; y luego Cortés, como vido al Sandoval, hubo mucho placer, é da sus instrucciones al capitan Saavedra, que quedaba por su teniente en aquella provincia, y lo que tenia que hacer; y escribió al capitan Luis Marin y á todos nosotros que luego nos fuésemos camino de Guatimala, y nos hizo saber todo lo acaecido en Méjico, segun y de la manera que aquí se hace mencion, y lo de la venida del fraile, y de la prision del factor y veedor, segun y como aquí va declarado; y tambien mandó que el capitan Godoy, que quedaba en Puerto de Caballos poblado, se pasase á Naco con toda su gente; las cuales cartas dió á Saavedra para que con gran diligencia nos las enviase, y el Saavedra no quiso encaminarlas, por malicia, y se descuidó, y supimos que de hecho no quiso dallas; que nunca supimos dellas.
Y volviendo á nuestra relacion, Cortés se confesó con su confesor fray Juan, y recibió al cuerpo de Cristo una mañana, porque, como estaba tan malo, temia morirse; é se embarcó con todos sus amigos, y con buen tiempo llegó en el paraje de la Habana, y porque le hizo mejor tiempo que para la Nueva-España, fué al puerto; con el cual se holgaron todos los vecinos de la Habana sus conocidos, y tomaron refresco; y supo nuevas, de un navío que habia pocos dias que habia aportado é venido de la Nueva-España, que estaba en paz é sosegado Méjico, y que el peñol de Coatlan, como supieron los indios que en él estaban hechos fuertes y