consentir tal cosa, porque Cortés era vivo, y que él ansí lo creia, é que ya que eso fuese, lo cual Dios no permitiese, que para gobernador, que más persona y caballero y más méritos tenia Pedro de Albarado que no el factor, y que le enviasen á llamar al Pedro de Albarado; y secretamente su hermano Jorge de Albarado y aun el tesorero y otros vecinos mejicanos le escribieron para que se viniese en todo caso á Méjico con todos los soldados que tenia, y que procurarian de le dar la gobernacion hasta saber si Cortés era vivo, y enviar á hacer saber á su majestad si fuese servido mandar otra cosa; é que ya que el Pedro de Albarado con aquellas cartas se venia para Méjico, tuvo temor del factor, segun las amenazas le envió á decir al camino que le mataria; é como supo que habian ahorcado á Rodrigo de Paz y preso al licenciado Zuazo, se volvió á su conquista.
Y en aquel tiempo que habia recogido el factor cuanto oro pudo haber en Méjico y Nueva-España, para hacer con ello mensajero á su majestad, y enviar con ello á un su amigo que se decia Peña con sus cartas secretas, y el Francisco de las Casas y el licenciado Zuazo y Rodrigo de Paz se lo contradijeron, y aun tambien el tesorero y contador, que hasta saber nuevas ciertas si Cortés era vivo, que no hiciese relacion que era muerto, pues no lo tenian por cierto, y que si oro queria enviar á su majestad de sus reales quintos, que era muy bien, más que fuese juntamente con parecer y acuerdo del tesorero y contador, y no sólo en su nombre; y porque lo tenian ya en los navíos y para hacerse á la vela con ella, fué el de las Casas con mandamientos del alcalde mayor Zuazo y con favor de Rodrigo de Paz y de los demas oficiales de la hacienda de su majestad y conquistadores, que detuviesen el navío hasta que escribiesen á nuestro Rey de la manera que estaba la Nueva-España; porque, segun pareció, el factor no consentia que otras personas escribiesen, sino solamente sus cartas; y despues que el factor vió que el de las Casas y el licenciado no eran buenos amigos y le iban á la mano, luego los mandó prender, é hizo proceso contra el Francisco de las Casas y contra el Gil Gonzalez de Ávila sobre la muerte de Olí, y los sentenció á degollar, y de hecho queria ejecutar la sentencia, por más que apelaban ante su Majestad; y con gran