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nydus/Verdadera historia de los sucesos de la conquista de la Nueva-España, Tomo IIIPublic
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CAPÍTULO CXCVI.

Y para los conquistadores, como eran tan buenos y cumplian lo que su majestad mandaba, en cuanto al dar indios á los que eran verdaderos conquistadores, á ninguno dejaban de dar indios, é de lo que vacaba les hacian muchas mercedes.

Lo que les echó á perder fué la demasiada licencia que daban para herrar esclavos.

Pues en lo de Pánuco se herraron tantos, que casi despoblaron aquella provincia; y el Nuño de Guzman, que era franco y de noble condicion, envió en aguinaldo una cédula de un pueblo que se dice Guazpaltepeque al contador Albornoz, que habia pocos dias que volvió de Castilla é vino casado con una señora que se decia doña Catalina de Loaisa, y aun trujo el Rodrigo de Albornoz de España licencia de su majestad para hacer un ingenio de azúcar en un pueblo que se dice Cempoal, el cual pueblo en pocos años destruyó.

Volvamos á nuestro cuento: que, como el Nuño de Guzman hacia aquellas franquezas y herraba tantos indios por esclavos, é hizo muchas molestias á Cortés; y del licenciado Delgadillo decian que hacia dar indios á personas que le acudian con cierta renta, y hacia compañías, y tambien porque puso por alcalde mayor en la villa de Guaxaca á su hermano, que se decia Berrio, y hallaron que el hermano llevaba cohechos y hacia muchos agravios á los vecinos; y tambien se halló que en la villa de los zapotecas puso otro teniente, que se decia Delgadillo como él, que tambien llevaba cohechos y hacia injusticias, y el licenciado Matienzo era viejo; y fueron tantas las cosas que dellos decian con probanzas, y aun cartas de los Prelados y religiosos, que, viendo su majestad y los del Real consejo de Indias las informaciones y cartas que contra ellos fueron, mandó que luego sin más dilacion se quitase

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