que vean los curiosos letores é otras personas cuán tenido y aun temido estaba Cortés, porque no se hacia más de lo que él queria, ahora sea bueno ó malo; y dende Guazpaltepeque fué caminando á nuestra villa, y en un rio grande que hay en el camino comenzó á tener contrastes, porque al pasar se le trastornaron tres canoas y se le perdió cierta plata y ropa, y aun al Juan Jaramillo se le perdió la mitad de su fardaje, y no se pudo saber cosa ninguna á causa que estaba el rio lleno de lagartos muy grandes; y dende allí fuimos á un pueblo que se dice Uluta, y hasta llegar á Guacacualco le fuimos acompañando, y todo por poblado; y quiero decir el gran recaudo de canoas que teniamos ya mandado que estuviesen aparejadas y atadas de dos en dos en el gran rio junto á la villa, que pasaban de trecientas.
Pues el gran recebimiento que le hicimos con arcos triunfales y con ciertas emboscadas de cristianos é moros, y otros grandes regocijos é invenciones de fuegos, y le aposentamos lo mejor que pudimos, ansí á Cortés como á todos los que traia en su compañía; y estuvo allí seis dias, y siempre el factor le iba diciendo que se volviese del camino que iba, y que mirase á quién dejaba en su poder; que tenia al contador por muy revoltoso y doblado, amigo de novedades, y que el tesorero se jactanciaba que era hijo del Rey católico, y que no sentia bien de algunas cosas de pláticas que en ellos vió que hablaban en secreto despues que les dió el poder, y aun de ántes; y demas desto, ya en el camino tenia Cortés cartas que enviaba dende Méjico diciendo mal de su gobernacion de los que dejaba, y dello avisaban al factor sus amigos; y sobre ello decia el factor á Cortés que tambien sabria él gobernar, y el veedor que allí estaba delante, como los que dejaba en Méjico, y se le ofrecieron por muy servidores; y decia tantas cosas melosas y con tan amorosas palabras, que le convenció para que le diese poder al factor y al veedor Chirinos para que fuesen gobernadores, y fué con esta condicion: que si viesen que el Estrada y el Albornoz no hacian lo que debian al servicio de nuestro Señor y de su majestad, gobernasen ellos solos.