Cómo marchó Gonzalo de Sandoval contra las provincias que habían enviado sus tropas a cooperar con Quauhtemoctzin.
Para que estos acontecimientos resulten más comprensibles, debo volver sobre la derrota que la división de Cortés sufrió en la calzada, cuando sesenta de sus hombres, o más bien sesenta y dos, como se vio más tarde, fueron hechos prisioneros.
El lector recordará que Cuauhtémoc, tras aquel desafortunado día, envió los pies y las manos, con las pieles arrancadas de los rostros de los españoles asesinados, y las cabezas de los caballos muertos a Matlaltzinco, Malinalco y otras poblaciones.
Esto lo hizo para pregonar la victoria que había obtenido sobre nosotros; y convocó a los habitantes para que cooperaran con él y nos hicieran la guerra día y noche sin tregua, y que en un día determinado cayeran sobre nuestra retaguardia, mientras él con sus tropas hacía una salida desde la ciudad; de ese modo, les aseguró, no dejarían de darnos una total derrota, ya que más de la mitad de nuestros hombres habían muerto en la última batalla.
Este mensaje de Cuauhtémoc tuvo una acogida muy favorable en Matlaltzinco, dado que el monarca tenía muchos parientes por parte de madre en este pueblo. Se resolvió, por lo tanto, que toda la fuerza armada del país fuera convocada y marchara en auxilio de México.
Los guerreros de estas tres poblaciones se pusieron en consecuencia en marcha, y comenzaron las hostilidades saqueando y maltratando a los habitantes de las comarcas por donde pasaban, y llevándose a sus hijos para sacrificarlos a sus ídolos.