Estados Unidos, la tasa anual de mortalidad por tisis entre los negros en el área de registro es de 431,9 por cada 100.000 habitantes (censo de 1900) en comparación con los 170,5 de los blancos; solo en las ciudades es de 471,0. Que el hacinamiento y el clima no pueden ser los únicos factores lo indica el hecho de que la raza negra ha sido diezmada dondequiera que se ha encontrado con la tuberculosis. > "En los años 1803 y 1810 el gobierno británico importó de Mozambique a Ceilán de tres a cuatro mil negros para formar regimientos, y de estos en diciembre de 1820 solo quedaban 440, incluidos los descendientes varones. Todos los demás habían perecido principalmente a causa de la tuberculosis, y en un país donde la enfermedad no es ni con mucho tan frecuente como en Inglaterra".10 Archdall Reid ha señalado11 que los aborígenes americanos, polinesios y australianos, para quienes la tuberculosis era desconocida antes de la llegada de los europeos y que, por tanto, nunca habían sido seleccionados en su contra, no pudieron sobrevivir a su llegada: fueron exterminados por infecciones mucho menores de las que habrían perjudicado a un europeo, cuyo linaje ha sido depurado por siglos de selección
Estas historias raciales son la evidencia más importante de la que dispone el estudiante de la selección natural en el hombre. La conclusión que debe extraerse de ellas parece evidente. La selección natural, que en el pasado nunca tuvo la oportunidad de actuar sobre la raza negra a través de la tuberculosis, se encarga ahora de acelerar, a un ritmo relativamente rápido, la evolución de esta raza hacia la inmunidad frente a la muerte por tuberculosis. La evolución de la raza blanca en esta misma línea, como muestran las cifras, se está produciendo simultáneamente, pero al haber comenzado siglos antes, ahora no es tan rápida.