el individuo es modificado de un cierto modo, a lo largo de un número de generaciones, aunque tal modificación no sea transmitida a sus descendientes, sin embargo, su continua existencia puede hacer posible la supervivencia de alguna variación germinal orientada en la misma dirección que, sin la influencia protectora de la modificación preexistente, habría sido aniquilada o destruida.
Finalmente, debe tenerse en cuenta que, aun cuando los caracteres físicos y mentales adquiridos durante la vida de un hombre no se transmitan, existe sin embargo una especie de transmisión de caracteres adquiridos que ha tenido una importancia inmensa para la evolución de la raza. Esta es la llamada "herencia" del entorno; la transmisión de una generación a la siguiente de los logros de la raza, su experiencia social acumulada; en resumen, su civilización.