la comisión, a excepción de uno, se inclinaron por (1), la prueba de alfabetización, como el método aislado más viable para restringir la inmigración indeseable, y fue promulgada como ley por el Congreso, que la aprobó superando el veto del presidente Wilson, en febrero de 1917.
Los registros de 1914 muestran que «el analfabetismo entre el número total de llegadas de cada raza abarcaba desde el 64 % en el caso de los turcos hasta menos del 1 % en el de los ingleses, escoceses, galeses, escandinavos y fineses. Los bohemios y moravos, los alemanes y los irlandeses registraron menos de un 5 % de analfabetos cada uno. Las razas distintas de la turca cuya inmigración en 1914 fue analfabeta en más de un tercio incluyen a los dálmatas, bosnios, herzegovinos, rusos, rutenios, italianos, lituanos y rumanos».
Los defensores de este método de restricción admiten francamente que dejará fuera a algunos que deberían entrar y dejará entrar a algunos que deberían quedar fuera. En algunos casos es una prueba de oportunidad más que de carácter, pero «según la creencia de sus defensores, afrontará la situación tal como la reveló la investigación de la Comisión de Inmigración mejor que cualquier otro medio que el ingenio humano pueda concebir. Se cree que excluiría a más inmigrantes indeseables y a menos deseables que cualquier otro método de restricción».
Por otra parte, se argumenta que la prueba de alfabetización no tendrá éxito porque aquellos que quieran venir aprenderán a leer y escribir, lo que solo retrasará su llegada unos pocos meses sin cambiar su verdadero carácter. Pero el efecto de tales intentos separará