- (b) que la maternidad sea reconocida como merecedora de tanta retribución como cualquier ocupación a la que se dediquen los hombres, y que deba ser pagada (por el Estado) sobre
En la actualidad, existe casi universalmente discriminación contra la mujer en el comercio y la industria. A veces no reciben más de la mitad del salario de los hombres en empleos de categoría similar.
Pero para esto hay una buena razón. Un empleador necesita ayuda experimentada y espera que un hombre permanezca a su lado y adquiera más valor. Por lo tanto, está dispuesto a pagar más debido a esta expectativa. Al contratar a una mujer, sabe que probablemente pronto se irá para casarse.
Pero cualquiera que sea el origen de esta discriminación, se justifica en última instancia por el hecho de que a un hombre se le paga como cabeza de familia, y a una mujer solo como un individuo que por lo ordinario tiene menos dependientes o ninguno a quien mantener. De hecho, es en gran medida este aspecto el que, bajo la ley de la oferta y la demanda, ha hecho que las mujeres trabajen por salarios bajos.
Es evidente que la verdadera igualdad económica entre hombres y mujeres ha de ser imposible si las mujeres han de abandonar su trabajo durante largos períodos de tiempo para dar a luz y criar a los hijos. Normalmente le es imposible a una mujer ganarse la vida mediante el trabajo competitivo al mismo tiempo que da a luz y cría a los hijos. Por consiguiente, o bien la doctrina de la igualdad económica es en gran medida