De hecho, un hombre contiene menos energía, después de realizar un trabajo, que la que tenía al principio. Toda su «energía» proviene del metabolismo de los alimentos que ha consumido previamente. Su energía potencial son los alimentos almacenados en su cuerpo, en particular el glucógeno en el hígado y los músculos.80
¿Por qué, entonces, puede un hombre correr más rápido que otro? El Sr. Redfield cree que se debe a que el velocista ha almacenado energía en su cuerpo mediante el trabajo previo, lo cual lo lleva a través del recorrido con mayor rapidez que el holgazán que no se ha sometido a un entrenamiento sistemático.
Pero las diferencias en la capacidad de los hombres no se deben a la cantidad de energía que han almacenado. Se deben más bien a diferencias en su estructura (empleando esta palabra en un sentido muy amplio), las cuales producen diferencias en la eficiencia con la que pueden utilizar la energía almacenada (es decir, el alimento) en sus cuerpos.
Un toro Shorthorn gordo contiene mucha más energía almacenada que un caballo de carreras, pero este último tiene una mejor estructura —la coordinación de los músculos con el sistema nervioso, en particular— y nunca hay duda de cómo terminará una carrera entre ambos.
La diferencia entre los resultados logrados por un pensador altamente educado y un imbécil de bajo nivel son de manera similar diferencias en la eficiencia estructural: el imbécil puede comer mucho más, y por ende tener más energía potencial, que el erudito; pero la máquina, el cerebro, no puede utilizarla.
Los efectos del entrenamiento no consisten en almacenar energía en