especialmente mujeres, a una falta de deseo de casarse por un sentimiento de indignidad. Esto no es común, pero se conocen tales
- La pérdida de reputación ha impedido el matrimonio de los contrayentes deseados. Esto no es en absoluto infrecuente.
- La infección venérea ha llevado al abandono del matrimonio. Esto es especialmente común.
- Las experiencias ilícitas pueden haber resultado tan desilusionantes, debido a la naturaleza displicente de los consortes, que se gesta una actitud de pesimismo y misantropía o misoginia. Dicha actitud frena el matrimonio no solo de forma directa, sino también indirecta, ya que las personas con semejante perspectiva resultan, por ello, menos atractivas para el sexo opuesto.
- Se fomenta el gusto por la variedad sexual de modo que el individuo no esté dispuesto a comprometerse con una unión monógama.
- Ocasionalmente, la amenaza