de chantaje por parte de un amante abandonado impide el matrimonio debido a la imposibilidad de escapar a estas
Consideramos a continuación la tasa de natalidad relativa de los casados y los solteros incontinentes. No puede caber la menor duda de que esta es enormemente mayor en el caso de los primeros. Los solteros no solo tienen todos los incentivos de los casados para reducir su tasa de natalidad, sino también el evidente y poderoso incentivo del ocultamiento.
Pasando a la tasa de mortalidad relativa de la progenie ilegítima y legítima, los datos reales indican invariablemente una ventaja decidida de los nacidos legítimamente. Las razones son demasiado obvias como para ser detalladas.
Ahora bien, sabiendo que la contribución racial de los sexualmente morales es mayor que la de los sexualmente inmorales, podemos comparar la calidad de los sexualmente morales e inmorales, para obtener el efecto evolutivo.
Para este propósito debe hacerse una distinción entre el individuo que ha sido casto hasta la época normal del matrimonio y cuya vida sexual es verdaderamente monógama, y aquel grupo anormal que permanece casto y célibe hasta una edad avanzada. Estos últimos no son morales en última instancia, si poseen rasgos valiosos y necesarios y son fértiles, porque a la larga su incapacidad para reproducirse afecta negativamente al bienestar de su grupo. Si bien la raza sufre por la incapacidad de muchos de estos individuos para aportar descendencia, probablemente esto no sucede, en lo que respecta a los varones, tanto como cabría suponer, ya que tales individuos suelen estar innatamente defectuosos en sus instintos o, en el caso de los amantes desengañados,