de ellos.
- Recompensa y castigo en esta vida.
Aquí se puede mostrar el valor de los hijos, tanto emocional como económico, para sus padres en su vejez, y la insatisfacción que sienten los que no los tienen. Las emociones pueden alcanzarse (como se han alcanzado en siglos pasados) mediante la pintura de Vírgenes, el canto de las nanas, el cuidado de la hermana pequeña, la corona de laurel del hijo victorioso, los grandes coros de muchachas vestidas de blanco, la felicidad de la novia y el sentimiento del hogar.
He aquí algunos de los temas más nobles para las artes, las cuales en el pasado han servido inconscientemente bien a la eugenesia.
De un modo menos emocional, debe fomentarse un profundo deseo de esa «inmortalidad terrenal» implicada en la posteridad. La doctrina de la continuidad del plasma germinal podría desempeñar un papel importante en la religión. Al menos debería inculcarse a todo el mundo en algún momento de su educación.
El hombre debería tener un sentimiento de identidad mucho más fuerte con sus antepasados y su progenie. ¿No supone una pérdida para los cristianos tener mucho menos de este sentimiento que los chinos?
Se podrá argüir en contra que tales concepciones son peligrosamente estáticas y que, por ello, han perjudicado a China. Pero eso puede evitarse desplazando un poco el equilibrio de los progenitores a la posteridad. Si la gente viviera más en sus hijos de lo que lo hace ahora, no solo se anhelaría the darles una buena herencia, sino que se mostraría tanto más ávida por mejorar las condiciones del entorno de sus hijos modificando el propio.