concluida una guerra, surgen ciertos nuevos mecanismos de selección entre grupos. El resultado depende en gran medida de si a los vencidos se les ha aportado una cultura superior, como en el caso de Filipinas, o si, por el contrario, se han introducido ciertas enfermedades, como a los nativos del Nuevo Mundo por los conquistadores y exploradores españoles, o se les ha impuesta un tributo aplastante, o una opresión dolorosa como la que ha sufrido Bélgica.
A veces los propios conquistadores han sufrido gravemente como resultado de un expolio excesivo, el cual ha producido una ociosidad viciosa y una indulgencia suntuosa, con el efecto último de disminuir la tasa de natalidad.
Dentro de la nación puede haber varios resultados. A veces, mediante la reducción del hacinamiento, la selección natural será menos severa.
Por otra parte, la pérdida de aquella parte de la población que es más productiva económicamente es una pérdida muy grave, que conduce a una pobreza excesiva con una mayor severidad en la acción de la selección natural, de la cual algunos de los estados del Sur, durante el período de la Reconstrucción, ofrecen una buena ilustración.
La selección se ve además intensificada por la pesada carga de la tributación y por la muy común depreciación de la moneda, tal como se experimenta actualmente en Rusia.
La selección sexual, así como la letal, se ve afectada por la guerra de múltiples maneras. Si se considera a la fuerza armada, existe una selección intergrupal cuando las mujeres del enemigo son agredidas por los soldados. Si bien esto ha sido un factor importante en el pasado, es algo menos