Al mirar hacia el infierno, el Buda recordó cómo aquel Kandata le había perdonado la vida a la araña. Y en recompensa por aquella buena acción, pensó que, si era posible, le gustaría sacarlo del infierno. Afortunadamente, al mirar a su alrededor, vio a una araña del Paraíso que hilaba un hermoso hilo plateado sobre las hojas de loto de color azul alción.
El Buda tomó silenciosamente el hilo de la araña en su mano. Y lo dejó caer directamente hasta el fondo del infierno, muy abajo, a través de la abertura entre las flores de loto de color blanco perlado.