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nydus/Short FictionPublic
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Parte IV

Muy pronto el bastón de bambú en el que ambos cabalgaban descendió sobre las montañas de Emeishan. Al bajar, Tu Tzuchun vio una gran roca plana que sobresalía de un barranco profundo; pero supo que aún debía de estar muy alto, porque en el cielo la estrella polar todavía se veía brillar intensamente, tan grande como una taza.

Al tratarse de una región desierta, todo estaba muy tranquilo, y solo se podía oír el murmullo del viento en un árbol retorcido que crecía en el borde de un acantilado cercano.

Cuando descendieron sobre la roca, Tiehkuantzu le dijo a Tu Tzuchun que descansara allí bajo el abrigo del acantilado, y añadió:

“Voy al cielo a ver a Hsiwangmu, así que debes esperar hasta que regrese. Probablemente durante mi ausencia muchos demonios se presentarán ante ti, pero hagas lo que hagas no hagas ningún ruido en absoluto. Si dejas escapar una sola palabra, debes saber que no serás apto para convertirte en mago. ¡Ten en cuenta lo que te digo! ¡Debes guardar absoluto silencio aunque la tierra se abra en dos!”

—Puedes contar con ello. Nunca haré ruido. Guardaré silencio, aunque pueda perder la vida —respondió Tu Tzuchun.

—Entonces estoy satisfecho —dijo Tiehkuantzu—, y ahora me voy.

Con una palabra de despedida, el viejo se incorporó de nuevo sobre su bastón de bambú, voló directo hacia el cielo y desapareció sobre las escarpadas montañas que sealzaban verticalmente contra el cielo nocturno, pareciendo como si hubieran sido talladas y esculpidas por el hacha de algún gigante.

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