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nydus/Short FictionPublic
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II. El hilo de la araña

Tan pronto como estos pensamientos acudieron a su mente, agarró el hilo con fuerza con sus dos manos y comenzó a trepar y trepar con todas sus fuerzas.

Como era un gran ladrón, hacía tiempo que conocía a la perfección tales cosas.

Pero el Infierno dista sabe Dios cuántos miríallares de millas del Paraíso y, por mucho que se esforzaba, no podía salir fácilmente.

Tras trepar durante un rato, quedó finalmente exhausto y no pudo ascender ni una pulgada más.

Así que, como no podía hacer otra cosa, se detuvo a descansar y, aferrado al hilo, miró muy, muy abajo.

Pues, como había estado escalando con todas sus fuerzas, el Estanque de Sangre en el que acababa de estar ya se encontraba, para su gran sorpresa, oculto en las profundidades de la oscuridad. Y el temible Hari-no-Yama brillaba tenuemente bajo él.

Si seguía subiendo a ese ritmo, tal vez saldría del Infierno más fácilmente de lo que había pensado.

Con la mano enredada en el hilo de la araña, Kandata rió y exclamó con una voz como no había emitido en todos los años transcurridos desde su llegada aquí: «¡Éxito! ¡Éxito!».

Pero de repente advirtió que abajo, en el hilo, innumerables pecadores trepaban con entusiasmo tras él, arriba y arriba, exactamente igual que una procesión de hormigas.

Al ver aquello, Kandata simplemente parpadeó por un momento, con la boca abierta de par en par en una expresión de estupor y terror tan boba como inútil.

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