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nydus/Short FictionPublic
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Parte II

sabía que tal hazaña era del todo imposible, pues una distancia de cientos de millas se extendía entre Khashoji y el lugar donde el pie había sido visto. Entonces, de repente, el pie se volvió transparente y se evaporó en las sombras de las nubes, como lo habían hecho todas las demás visiones.

Fue entonces cuando Khashoji sintió en lo más hondo de su corazón un sentimiento extraño y solitario, un sentimiento como jamás antes había experimentado.

Por encima de su cabeza, el cielo azul e interminable lo miraba fijamente en silencio. Bajo ese mismo cielo, todas las miserias de la existencia humana debían continuar, y los hombres debían aceptar sus destinos les gustara o no. Seguirían siendo llevados de aquí para allá como hojas indefensas que los vientos del cielo barren de un lado a otro.

¡Oh!, ¡qué gran soledad sintió! Y un profundo y desgarrador suspiro se escapó de sus labios resecos.

De repente, entre sus ojos y el cielo, apareció una hueste de caballería japonesa. Avanzaban hacia él a galope tendido y a un ritmo furioso. Pero justo cuando estaban a punto de pisotearlo, desaparecieron de su vista tan rápido como habían aparecido.

Si no hubiera sido una visión, habría alzado la voz en un grito frenético para olvidar su inmensa soledad por un breve instante. Mientras pensaba en esto, la tropa de caballería desapareció por completo.

Entonces las lágrimas comenzaron a rodar por sus mejillas. Empezó a reflexionar sobre la manera vergonzosa en que había vivido y, al levantar sus ojos húmedos hacia el cielo, sintió el deseo de postrarse a los pies de todos aquellos a quienes había perjudicado y pedirles perdón.

“¡Si alguna vez me rescatan, compensaré mi pasado horrendo viviendo una vida mejor!”.

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