En cuanto a los hombres de Mileto, no hicieron lo que se les había mandado, sino que extraviaron a los persas, de modo que cayeron en manos del enemigo y, por último, se abalanzaron sobre ellos con sus propias manos. Así se sublevó Jonia aquel día por segunda vez contra el Rey.
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CAPÍTULO XXII. DE LA BATALLA DE MÍCALA.
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