y animales, son sin embargo sustancias compuestas, no simples ni elementales; y que (como se vio por el experimento de las calabazas) los Tria prima pueden obtenerse a partir del agua; esperando, digo, que recordéis estas y las otras cosas que expuse anteriormente con el mismo propósito, añadiré ahora únicamente que, si no dudamos de la veracidad de algunos de los relatos de Helmont, podemos dudar fundadamente de si alguna de estas heterogeneidades se halla (no digo ya preexistente, de modo que concurran cuando se va a constituir una planta o animal, sino) siquiera inexistente en el concreto de donde se obtienen, cuando los químicos se disponen por primera vez a resolverlo; pues, para no insistir en el espíritu ininflamable de tales concretos, ya que se puede pretender que no es sino una mezcla de flema y sal, el aceite o azufre de los vegetales o animales es, según él, reducible con la ayuda de sales lixiviadas en jabón; del mismo modo que ese jabón es reducible, mediante destilaciones repetidas a partir de un caput mortuum de greda, en agua insípida. Y en cuanto a la sustancia salina que parece separable de los cuerpos mixtos, los experimentos del mismo Helmont*Omne autem Alcali addita pinguedine in aqueum liquorem, qui tandem mera & simplex
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La sexta parte.
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