Yo estoy (dice Carneades) tan poco dispuesto a negarle nada a Eleuterio, que aunque, ante el resto de la Compañía, estoy resuelto a sostener el papel que he asumido de escéptico; no obstante, puesto que así lo queréis, dejaré de lado gustosamente por un tiempo la persona de adversario de los peripatéticos y los químicos; y antes de haceros partícipe de mis objeciones contra sus opiniones, os reconoceré lo que puede añadirse (ya sea con verdad o no) de manera bastante tolerable, en favor de un cierto número de principios de los cuerpos mixtos, a aquel gran y conocido argumento procedente del análisis de los cuerpos compuestos, el cual posiblemente podré refutar más adelante.
Y para que podáis examinar con mayor facilidad, y juzgar mejor lo que tengo que decir, lo dividiré en un buen número de Proposiciones distintas, a las que no antepondré cosa alguna; pues doy por sentado