Y ahora que horticultores tan experimentados en la «crianza» y el «cruce» como Vilmorin, Carter, Sherif, W. Saunders en Canadá y muchos otros se han ocupado del asunto, podemos estar seguros de que se lograrán progresos en el futuro. > Pero una cosa es la crianza y otra muy distinta la siembra muy espaciada de semillas de una variedad de trigo
Este último método fue experimentado recientemente por M. Grandeau, Director de la Estación Agronómica del Este, y por M. Florimond Dessprèz en la estación experimental de Capelle; y en ambos casos los resultados fueron de lo más notable.
En esta última estación se aplicó un método que se usa en Francia para la selección de semillas. Ya en la actualidad, algunos agricultores franceses recorren sus campos de trigo antes de la cosecha, eligen las plantas más sanas que tienen dos o tres tallos igualmente fuertes, adornados con espigas largas y bien provistas de granos, y toman estas espigas. Luego cortan con tijeras la parte superior y la inferior de cada espiga y conservan únicamente su parte central, que contiene las semillas más grandes. Con una docena de cuartos de galón de tales granos seleccionados obtienen al año siguiente la cantidad requerida de semillas de una calidad superior.92
Lo mismo hizo M. Dessprèz. Luego cada semilla fue plantada por separado, a ocho pulgadas de distancia en una fila, mediante un instrumento especialmente diseñado, similar al rayonneur que se usa para plantar papas; y las filas, también a ocho pulgadas de distancia, se destinaron alternadamente a las semillas grandes y a las más pequeñas. Habiéndose plantado de este modo la cuarta parte de un acre, con semillas obtenidas de espigas tanto tempranas como tardías, se obtuvieron cosechas equivalentes a 83.8 bushels por acre para la primera serie, y 90.4 bushels para la segunda serie; incluso los granos pequeños dieron en este experimento hasta 70.2 y 62 bushels respectivamente.93