Siendo este carácter periódico un hecho, el Sr. Giffen pudo despreciar en 1886 la «competencia alemana» demostrando que las exportaciones del Reino Unido no habían disminuido. Puede decirse incluso que, por habitante, habían permanecido invariables hasta 1904, experimentando tan solo las habituales fluctuaciones.31
Sin embargo, cuando pasamos a considerar las cantidades exportadas, y las comparamos con el valor monetario de las exportaciones, incluso el Sr. Giffen tuvo que reconocer que los precios de 1883 eran tan bajos en comparación con los de 1873 que, para alcanzar el mismo valor monetario, el Reino Unido habría tenido que exportar cuatro piezas de algodón en vez de tres, y ocho o diez toneladas de productos metálicos en vez de seis.
«El volumen total del comercio exterior británico, si se hubiera valorado a los precios de diez años atrás, habría ascendido a 861.000.000 de libras en lugar de 667.000.000», nos indicó una autoridad nada menos que la Comisión sobre la Depresión Comercial.
Podría, sin embargo, decirse que 1873 fue un año excepcional, debido a la inflación de la demanda que se produjo tras la guerra franco-alemana. Pero el mismo movimiento a la baja continuó durante una serie de años. Así, si tomamos las cifras facilitadas por el Statesman’s Year-book, vemos que mientras el Reino Unido exportó, en 1883, 4.957.000.000 de yardas de tejidos de pieza (algodón, lana y lino) y 316.000.000 de libras de hilo para alcanzar un valor de exportación de 104.000.000 de libras esterlinas, ese mismo país tuvo que exportar, en 1896, nada menos que 5.478.000.000 de yardas de los mismos tejidos y 330.000.000 de libras de hilo para obtener únicamente 99.700.000 libras. Y las cifras habrían resultado todavía más desfavorables si hubiéramos tomado solo los algodones. Es