Pero hay otro proceso que se desarrolla paralelamente al primero, y que consiste en la continua creación de nuevas industrias, que habitualmente hacen su aparición a pequeña escala.
Cada nueva fábrica hace surgir una serie de pequeños talleres, en parte para abastecer sus propias necesidades y en parte para someter su producto a una nueva transformación.
Así, por citar un solo ejemplo, las hilanderías de algodón han creado una inmensa demanda de bobinas y carretes de madera, y miles de hombres en el Distrito de los Lagos se pusieron a fabricarlos —al principio a mano, y más tarde con la ayuda de alguna maquinaria sencilla—.
Tan solo muy recientemente, tras haber dedicado años a inventar y mejorar la maquinaria, las bobinas comenzaron a fabricarse a mayor escala en las fábricas. E incluso ahora, como las máquinas son muy costosas, una gran cantidad de bobinas se elaboran en pequeños talleres, con escasa ayuda de las máquinas, mientras que las fábricas mismas son relativamente pequeñas y rara vez emplean a más de cincuenta operarios, principalmente niños.
En cuanto a los carretes de forma irregular, todavía se fabrican a mano, o en parte con la ayuda de pequeñas máquinas inventadas continuamente por los trabajadores.
Nuevas industrias surgen así para suplantar a las viejas; cada una de ellas atraviesa una fase preliminar a pequeña escala antes de alcanzar la etapa de la gran fábrica; y cuanto más activo es el genio inventivo de una nación, más posee de estas industrias en ciernes. Los innumerables y pequeños talleres de bicicletas que han surgido últimamente en este país, y que son abastecidos de piezas prefabricadas de bicicleta por las fábricas más grandes, son un claro ejemplo de ello. La fabricación doméstica y en pequeños talleres de cajas para cerillas, botas,