Pero, en vez de llevar a la conciencia pública los motivos, quizás inconscientes, del descontento actual, en vez de ampliar las miras de los descontentos y discutir el problema en toda su extensión, los portavoces del movimiento por lo general no logran superar la visión de tendero sobre la cuestión. Algunos de ellos se entregan a discursos chovinistas acerca de aplastar a todas las industrias extranjeras fuera de la competencia, mientras que los otros no ven en la educación técnica más que un medio para mejorar un tanto la máquina de carne de la fábrica y de transferir a unos pocos trabajadores a la clase superior de los ingenieros capacitados.
Tal ideal puede satisfacerlos, pero no puede satisfacer a aquellos que tienen presentes los intereses combinados de la ciencia y de la industria, y consideran a ambas como un medio para elevar a la humanidad a un nivel superior.
Sostenemos que, en interés tanto de la ciencia como de la industria, así como de la sociedad en su conjunto, todo ser humano, sin distinción de nacimiento, debe recibir una educación tal que le permita, a él o a ella, combinar un conocimiento profundo de la ciencia con un conocimiento profundo de los trabajos manuales.
Reconocemos plenamente la necesidad de la especialización del conocimiento, pero sostenemos que la especialización debe seguir a la educación general, y que la educación general debe impartirse tanto en la ciencia como en los trabajos manuales.
A la división de la sociedad en trabajadores intelectuales y trabajadores manuales oponemos la combinación de ambos tipos de actividades; y en lugar de la «educación técnica», que significa el mantenimiento de la división actual entre el trabajo intelectual y el trabajo manual, defendemos la éducation intégrale, o educación completa, lo que significa la desaparición de esa distinción perniciosa.