empleadas en los talleres en 1897 era de 356.098, y el número de hombres y niños era de 320.678. Pero, como la proporción de trabajadores varones respecto a las mujeres en todas las fábricas era de 2.654.716 varones frente a 1.152.308 mujeres, podemos admitir que la misma proporción prevalece en los talleres. Esto daría para estos últimos algo así como 820.000 trabajadores varones y 1.176.000 personas de ambos sexos, empleadas en 147.000 talleres. Al mismo tiempo, el gran total de personas empleadas en la industria (excluida la minería) sería de 4.983.000.
Podemos afirmar así que casi una cuarta parte (el 24 por ciento) de todos los trabajadores industriales de este país trabaja en talleres que cuentan con menos de ocho a diez trabajadores por establecimiento.
También debe señalarse que, de los 4.483.800 trabajadores registrados en las tablas antes mencionadas, cerca de 60.000 eran niños que trabajaban solo media jornada, 401.000 eran niñas menores de dieciocho años, 463.000 eran muchachos de trece a dieciocho años que hacían jornadas completas como los adultos, y 1.077.115 eran considerados como mujeres (de más de dieciocho años). En otras palabras, la quinta parte de todos los trabajadores industriales de este país eran niñas y muchachos, y más de las dos quintas partes (el 41 por ciento) eran mujeres o niños. Toda la producción industrial del Reino Unido, con sus inmensas exportaciones, daba así trabajo a menos de tres millones de hombres adultos —2.983.000 de una población de 42.000.000, a los que debemos añadir 972.200 personas que trabajaban en las minas—. En cuanto a la industria textil, que proporciona casi la mitad de las exportaciones inglesas, hay menos de 300.000 hombres adultos que encuentran empleo en ella. El resto es obra de niños, muchachos, niñas y mujeres.