Una de las características más interesantes de la evolución actual de la agricultura es la reciente expansión de la horticultura intensiva del mismo tipo que se ha descrito en el tercer capítulo.
Lo que antiguamente se limitaba a unos pocos cientos de pequeños huertos, se está extendiendo ahora con una rapidez asombrosa. En este país, la superficie dedicada a la horticultura comercial, tras haber duplicado con creces las cifras entre los años 1879 y 1894 —cuando alcanzó las 88.210 acres—, ha seguido aumentando de manera constante. 98
Pero es especialmente en Francia, Bélgica y América donde esta rama del cultivo ha experimentado recientemente un gran desarrollo. (Véase el Apéndice P.)
Actualmente, nada menos que 1.075.000 acres se destinan en Francia a la horticultura comercial y al cultivo intensivo de frutas, y hace unos años se calculaba que el rendimiento medio de cada acre dedicado a estos cultivos alcanza las 33 libras esterlinas con 10 chelines.99 Su carácter, así como la cantidad de destreza desplegada y de trabajo dedicado a estos cultivos, se apreciarán mejor mediante los siguientes ejemplos.
Acerca de Roscoff, que es un gran centro en Bretaña para la exportación a Inglaterra de papas que se conservan hasta bien entrado el verano y de toda clase de hortalizas —un territorio de veintiséis millas de diámetro dedicado por entero a estos cultivos, y cuyos arrendamientos alcanzan y superan las 6 libras esterlinas por acre—100. Cerca de 300 vapores recalan en Roscoff para embarcar papas, cebollas y otras hortalizas con destino a Londres y a diferentes puertos ingleses, tan al norte como Newcastle. Además, se envían anualmente a París nada menos que 4.000 toneladas de hortalizas101. Y aunque la península de Roscoff goza de un clima especialmente cálido, por todas partes se levantan pequeños muros de piedra, sobre cuyos