establecimientos bastante grandes (setenta y ocho personas de promedio). Las fábricas de caucho pertenecen a la misma categoría (125 trabajadores de promedio); y entre las 456 cristalerías del Reino Unido debe de haber algunas grandes, ya que el promedio es de ochenta y siete obreros.
Siguen la minería y la metalurgia, que se llevan a cabo, por regla general, a gran escala; pero ya en las fundiciones de hierro encontramos un gran número de establecimientos pertenecientes a la mediana y pequeña industria.
Así, en Sheffield vi yo mismo varias fundiciones que daban empleo únicamente a cinco o seis obreros. Para la fabricación de maquinaria pesada hay, por supuesto, una serie de talleres muy grandes, como los de Armstrong, Whitworth, o los del Estado en Woolwich.
Pero es muy instructivo ver cómo los talleres muy pequeños prosperan al lado de los grandes; son lo suficientemente numerosos como para reducir el promedio a setenta trabajadores por establecimiento para los 5.318 talleres de esta categoría.
La construcción naval y la fabricación de tubos metálicos pertenecen evidentemente a la gran industria (promedios, 243 y 156 personas por establecimiento); y lo mismo se aplica a los dos grandes establecimientos metalúrgicos del Estado, que emplean entre ambos a 23.455 obreros.
Pasando a la industria química, encontramos de nuevo una gran industria en la fabricación de álcalis y de cerillas (solo veinticinco establecimientos); pero, por el contrario, la fabricación de jabón y velas, así como de abonos y toda clase de otros productos químicos, que representa cerca de 2.000 fábricas, pertenece casi por entero al ámbito de la pequeña industria. El promedio es de solo veintinueve obreros por fábrica. Hay, por supuesto, media docena de jaboneras muy grandes —se las conoce