CodalSearch this book — or all of Codal…⌘K
nydus/The Island of Doctor MoreauPublic
Página 173 de 182
Table of Contents

XXI. La reversión de la gente bestia

Al principio no comprendí, pero al poco rato se me ocurrió que deseaba que lo siguiera; y al fin lo hice, despacio, pues el día era caluroso. Cuando llegamos a los árboles, trepó por ellos, ya que se desplazaba mejor entre sus lianas colgadas que por el suelo. Y de pronto, en un espacio pisoteado, di con un grupo espantoso. Mi criatura semejante a un San Bernardo yacía en el suelo, muerta; y cerca de su cuerpo se agachaba la hiena-cerdo, aferrando la carne temblorosa con sus garras malformadas, royéndola y gruñendo de deleite. Al acercarme, el monstruo levantó sus ojos brillantes hacia los míos, sus labios se retiraron temblorosos de sus dientes manchados de rojo y gruñó amenazadoramente. No tenía miedo ni vergüenza; el último vestigio de la mancha humana había desparecido. Avancé un paso más, me detuve y saqué mi revólver. Al fin lo tenía cara a cara.

La bestia no hizo amago de retroceder; pero echó las orejas hacia atrás, se le erizó el pelo y encogió el cuerpo. Apunté entre los ojos y disparé. Al hacerlo, el bicho se abalanzó directamente hacia mí de un salto y me derribó como a un bolo. Me agarró con su mano maltrecha y me golpeó en la cara. Su impulso lo llevó por encima de mí. Caí bajo la parte trasera de su cuerpo; pero por suerte había dado en el blanco tal como pretendía, y había muerto incluso en el momento de

173