el hombre y el mono está en la laringe, continuó—en la incapacidad de formular símbolos sonoros sutilmente diferentes mediante los cuales se pueda sostener el pensamiento. En esto no estuve de acuerdo con él, pero con cierta descortesía rehusó tomar nota de mi objeción. Repitió que la cosa era así y continuó su relato sobre su trabajo.
Le pregunté por qué había tomado la forma humana como modelo. Me parecía entonces, y me sigue pareciendo ahora, una extraña maldad en esa elección.
Confesó que había elegido esa forma por casualidad. > «Bien podría haberme dedicado a convertir ovejas en llamas y llamas en ovejas. Supongo que hay algo en la forma humana que atrae al espíritu artístico con más fuerza que la de cualquier animal. Pero no me he limitado a crear hombres. Una o dos veces...» Guardó silencio, tal vez durante un