Challenger se pavonea como un pavo real de concurso, y Summerlee calla, pero sigue escéptico. Otro día debería poner fin a algunas de nuestras dudas. Mientras tanto, como José, cuyo brazo fue atravesado por una caña rota, insiste en regresar, envío esta carta a su cargo y solo espero que llegue a su destino en su momento. Volveré a escribir cuando la ocasión lo permita. Adjunto a esta un croquis de nuestro viaje, que tal vez contribuya a hacer el relato algo más fácil de entender.
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VIII. Los piquetes avanzados del Nuevo Mundo
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