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nydus/The Lost WorldPublic
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XII. Era espantoso en el bosque

Mientras la enorme bestia avanzaba a trancos largos, caía hacia adelante sobre sus patas delanteras y llevaba el hocico al suelo cada veinte yardas más o menos. Estaba olfateando mi rastro. A veces, por un instante, perdía el rumbo. Luego volvía a encontrarlo y avanzaba a grandes saltos por el camino que yo había tomado.

Aun ahora, cuando pienso en esa pesadilla, el sudor brota en mi frente. ¿Qué podía hacer? Mi inútil escopeta de caza estaba en mi mano. ¿Qué ayuda podía obtener de eso? Miré desesperadamente en rededor buscando alguna roca o árbol, pero me encontraba en una jungla arbustiva sin nada más alto que un retoño a la vista, mientras sabía que la criatura detrás de mí podía derribar un árbol común como si fuera un junco. Mi única posibilidad posible radicaba en la huida. No podía moverme con rapidez sobre el terreno agreste y escabroso, pero mientras miraba a mi alrededor con desesperación vi un sendero bien marcado y muy pisado que cruzaba frente a mí. Habíamos visto varios de ese tipo, las picadas de varias bestias salvajes, durante nuestras expediciones. Por este tal vez podría defenderme, pues era un corredor rápido y estaba en excelente condición física. Arrojando mi inútil arma, me dispuse a correr un medio milla como jamás lo había hecho antes ni lo volvería a hacer. Mis extremidades dolían, mi pecho se agitaba, sentía que la garganta se me iba a reventar por falta de aire y, sin embargo, con aquel horror a mis espaldas, corrí y corrí y corrí. Por fin me detuve, apenas capaz de moverme. Por un momento pensé que lo había despistado. El sendero yacía tranquilo a mis espaldas.

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