dar un ejemplo extremo del control de la voluntad sobre las emociones. Le invito a estar presente en la exhibición”. Me entregó una tarjeta de su escritorio. > “Podrá ver que el señor Percival Waldron, un naturalista de cierta reputación popular, tiene anunciado dar una conferencia a las ocho y media en el Salón del Instituto Zoológico sobre «El registro de las eras». He sido especialmente invitado a estar presente en la tribuna y a proponer un voto de agradecimiento al conferenciante. Al hacerlo, haré que sea mi cometido, con infinita delicadeza y tacto, soltar unas pocas observaciones que puedan despertar el interés del público y hacer que algunos de ellos deseen profundizar más en el asunto. Nada conflictivo, ya comprende, sino solo una indicación de que hay mayores abismos más allá. Me mantendré fuertemente sujeto con correa, y veré si mediante este autocontrol alcanzo un resultado más
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IV. Es Sencillamente la Mayor Cosa del Mundo
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