CodalSearch this book — or all of Codal…⌘K
nydus/The Lost WorldPublic
Página 218 de 305
Table of Contents

XIII. Una visión que jamás olvidaré

que aquel gran árbol sobre nuestras cabezas estuvo cargado de ellos. Le pegué un tiro a uno en el vientre, pero antes de que nos diéramos cuenta nos tenían tendidos de espaldas y con los brazos abiertos. Los llamo simios, pero llevaban palos y piedras en las manos y balbuceaban hablando entre ellos, y acabaron por atarnos las manos con trepadoras, así que están por delante de cualquier bestia que haya visto en mis correrías. Simios hombres, eso es lo que son: eslabones perdidos, y ojalá se hubieran quedado perdidos. Se llevaron a su compañero herido —sangraba como un cerdo— y luego se sentaron a nuestro alrededor, y si alguna vez vi un asesinato congelado fue en sus caras. Eran tipos grandes, tan grandes como un hombre y mucho más fuertes. Tienen curiosos ojos grisáceos y vidriosos, bajo mechones rojos, y se sentaron ahí a regodearse y regodearse. Challenger no es ningún pollito, pero hasta él estaba acobardado. Se las arregló para ponerse en pie a duras penas y les gritó que terminaran de una vez y acabaran con esto. Creo que se había vuelto un poco loco por lo repentino del asunto, pues se enfureció y les maldijo como un lunático. Si hubieran sido una fila de sus periodistas favoritos, no los habría insultado peor.”

—Bien, ¿qué hicieron? —Yo estaba cautivado por la extraña historia que mi compañero me susurraba al oído, mientras sus ojos avizores no dejaban de dispararse en todas direcciones y su mano empuñaba su rifle con el martillo percutor armado.

“Pensé que era nuestro fin, pero en vez de eso les dio pie a empezar una nueva línea. Todos parlotearon y charlaron juntos. Entonces uno de ellos se adelantó al lado de Challenger. Sonreirá, joven, pero se lo juro que parecían parientes. No lo habría creído si no lo hubiera visto con mis propios ojos. Este viejo simio-hombre

218