No habría podido anticipar semejante éxito. En el plazo de una semana, caballeros, les prometo que un segundo globo estará listo, y que podrán contar con realizar con total seguridad y comodidad la primera etapa de nuestro viaje de regreso.
Hasta ahora he ido consignando cada uno de los acontecimientos anteriores a medida que se producían. Ahora voy a concluir mi relato desde el viejo campamento, donde Zambo ha esperado tanto tiempo, con todas nuestras dificultades y peligros dejados atrás, como un sueño, sobre la cumbre de esos vastos riscos rojizos que se alzan sobre nuestras cabezas.
Hemos descendido a salvo, aunque de un modo de lo más inesperado, y todo va bien con nosotros.
Dentro de seis semanas o dos meses estaremos en Londres, y es posible que esta carta no os llegue mucho antes de que lo hagamos nosotros mismos. Ya nuestros corazones anhelan y nuestros espíritus vuelan hacia la gran metrópoli madre que alberga tantas cosas entrañables para nosotros.