Acerca de nuestro conocimiento de los universales
En lo que respecta al conocimiento de un hombre en un momento dado, los universales, al igual que los particulares, pueden dividirse entre aquellos conocidos por conocimiento directo (acquaintance), aquellos conocidos únicamente por descripción y aquellos que no se conocen ni por conocimiento directo ni por descripción.
Consideremos primero el conocimiento de los universales por familiaridad.
Es obvio, para empezar, que estamos familiarizados con universales tales como blanco, rojo, negro, dulce, agrio, ruidoso, duro, etc., es decir, con cualidades ejemplificadas en los datos de los sentidos.
Cuando vemos una mancha blanca, estamos familiarizados, en primera instancia, con la mancha particular; pero al ver muchas manchas blancas, aprendemos fácilmente a abstraer la blancura que todas tienen en común, y al aprender a hacer esto, estamos aprendiendo a familiarizarnos con la blancura.
Un proceso similar nos familiarizará con cualquier otro universal de la misma clase. Los universales de este tipo pueden llamarse «cualidades sensibles». Pueden ser apresados con menor esfuerzo de abstracción que cualquier otro y parecen menos alejados de los particulares que otros universales.