Es esta cuestión preliminar la que ha de considerarse en este capítulo. En este capítulo no nos preguntamos cómo podemos saber si una creencia es verdadera o falsa: nos preguntamos qué se quiere decir con la pregunta de si una creencia es verdadera o falsa. Es de esperar que una respuesta clara a esta pregunta pueda ayudarnos a obtener una respuesta a la pregunta de qué creencias son verdaderas, pero por el momento solo preguntamos «¿Qué es la verdad?» y «¿Qué es la falsedad?», no «¿Qué creencias son verdaderas?» y «¿Qué creencias son falsas?». Es muy importante mantener estas diferentes cuestiones completamente separadas, ya que cualquier confusión entre ellas producirá con seguridad una respuesta que no es realmente aplicable a ninguna de las dos.
Hay tres puntos que observar en el intento de descubrir la naturaleza de la verdad, tres requisitos que cualquier teoría debe cumplir.
(1) Nuestra teoría de la verdad debe ser tal que admita su opuesto, la falsedad. Un buen número de filósofos no han cumplido adecuadamente esta condición: han construido teorías según las cuales todo nuestro pensamiento debería haber sido verdadero, y luego han tenido la mayor dificultad para encontrar un lugar para la falsedad. A este respecto, nuestra teoría de la creencia debe diferir de nuestra teoría del conocimiento directo, ya que en el caso del conocimiento directo no era necesario tener en cuenta ningún opuesto.
(2) Parece bastante evidente que si no hubiera creencias no podría haber falsedad, ni tampoco verdad, en el sentido en que la verdad es correlativa a la falsedad. Si imaginamos un mundo de mera materia, no habría lugar para la falsedad en tal mundo y, aunque contendría lo que puede llamarse