La autoafirmación, tanto en la especulación filosófica como en cualquier otro ámbito, ve el mundo como un medio para sus propios fines; por lo tanto, hace que el mundo cuente menos que el Yo, y el Yo le pone límites a la grandeza de sus
En la contemplación, por el contrario, partimos del no-Yo, y a través de su grandeza los límites del Yo se amplían; mediante la infinidad del universo, la mente que lo contempla alcanza una cierta participación en la infinidad.
Por esta razón, la grandeza de alma no es fomentada por aquellas filosofías que asimilan el universo al Hombre. El conocimiento es una forma de unión entre el Yo y el no-Yo; como toda unión, se ve disminuido por el dominio y, por tanto, por cualquier intento de forzar al universo a conformarse con lo que hallamos en nosotros mismos. Existe una tendencia filosófica generalizada hacia la perspectiva que nos dice que el Hombre es la medida de todas las