posible. * York está entre Londres y Edimburgo; pero si Londres y Edimburgo fueran los únicos lugares del mundo, no podría haber nada que estuviera entre un lugar y otro. * Del mismo modo, los «celos» requieren tres personas: no puede existir tal relación que no involucre al menos a tres. Una proposición como «A desea que B promueva el matrimonio de C con D» involucra una relación de cuatro términos; es decir, A, B, C y D intervienen, y la relación implicada no puede expresarse de otro modo que no sea en una forma que involucre a los cuatro. Los ejemplos podrían multiplicarse indefinidamente, pero se ha dicho lo suficiente para mostrar que hay relaciones que requieren más de dos términos antes
La relación implicada en «juzgar» o «creer» debe, si se quiere dar debida cuenta de la falsedad, considerarse como una relación entre varios términos, y no entre dos.
Cuando Otelo cree que Desdémona ama a Casio, no debe tener ante su mente un único objeto, «el amor de Desdémona por Casio» o «que Desdémona ama a Casio», pues eso requeriría que existiesen falsedades objetivas, las cuales subsisten independientemente de cualquier mente; y esto, aunque no es refutable lógicamente, es una teoría que debe evitarse de ser posible.
Así es más fácil dar cuenta de la falsedad si consideramos que el juicio es una relación en la que la mente y los diversos objetos implicados concurren todos por separado; es decir, Desdémona, amar y Casio deben ser todos términos de la relación que subsiste cuando Otelo cree que Desdémona ama a Casio. Esta relación, por tanto, es una relación de cuatro términos, ya que Otelo también es uno de los términos de la relación.