El valor de la filosofía
Habiendo llegado ya al fin de nuestro breve y muy incompleto repaso de los problemas de la filosofía, será conveniente considerar, para terminar, cuál es el valor de la filosofía y por qué debe ser estudiada.
Es tanto más necesario considerar esta cuestión, en vista de que muchos hombres, bajo la influencia de la ciencia o de los asuntos prácticos, se inclinan a dudar de si la filosofía es algo más que un pasatiempo inocente pero inútil, distinciones bizantinas y controversias sobre asuntos acerca de los cuales el conocimiento es imposible.
Esta concepción de la filosofía parece provenir, en parte, de una idea equivocada sobre los fines de la vida y, en parte, de una idea equivocada sobre la clase de bienes que la filosofía se esfuerza por alcanzar.
La ciencia física, a través de sus inventos, es útil para innumerables personas que la ignoran por completo; por lo tanto, el estudio de la ciencia física es recomendable no solo, ni principalmente, por el efecto que produce en el estudiante, sino más bien por el efecto en la humanidad en general.
Así pues, la utilidad no es propia de la filosofía. Si el estudio de la filosofía tiene algún valor para quienes no son estudiantes de esta disciplina, debe ser solo de manera indirecta, a través de sus efectos en las vidas de quienes la estudian. Es en estos efectos, por tanto, donde —si es que existe alguno— debe buscarse principalmente el valor de la filosofía.
Pero además, si no queremos fracasar en nuestro empeño por determinar el valor de la filosofía, debemos primero liberar nuestras mentes de los