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nydus/The Problems of PhilosophyPublic
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IV. Idealismo

palabra «saber» se usa aquí en dos sentidos diferentes. (1) En su primer uso es aplicable al tipo de conocimiento que se opone al error, el sentido en el que lo que sabemos es verdadero, el sentido que se aplica a nuestras creencias y convicciones, es decir, a lo que se denomina juicios. En este sentido de la palabra sabemos que algo es el caso. Este tipo de conocimiento puede describirse como conocimiento de verdades. (2) En el segundo uso de la palabra «saber» anterior, la palabra se aplica a nuestro conocimiento de las cosas, al que podemos llamar «familiaridad». Este es el sentido en el que conocemos los datos de los sentidos. (La distinción implicada es grosso modo la que existe entre savoir y connaître en francés, o entre wissen y kennen en alemán).

Por lo tanto, la afirmación que parecía una perogrullada se convierte, al ser reformulada, en lo siguiente:

«Jamás podemos juzgar verdaderamente que existe algo con lo que no estamos familiarizados».

Esto no es en absoluto una perogrullada, sino por el contrario una falsedad palmaria. No tengo el honor de estar familiarizado con el emperador de China, pero juzgo verdaderamente que existe. Se podrá decir, por supuesto, que juzgo esto debido a la familiaridad de otras personas con él. No obstante, esta sería una réplica irrelevante, ya que, si el principio fuera verdadero, no podría saber que ninguna otra persona está familiarizada con él.

Pero aún hay más: no hay razón alguna para que yo no pueda saber de la existencia de algo con lo que nadie esté familiarizado. Este punto es importante y exige aclaración.

Si estoy familiarizado con una cosa que existe, mi familiaridad me proporciona el conocimiento de que existe. Pero no es cierto que, a la inversa, siempre que pueda saber que existe una cosa de cierto tipo, yo o alguna otra persona debamos estar familiarizados

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