ondas. > Por consiguiente, es totalmente gratuito suponer que los objetos físicos tienen colores, y por lo tanto no hay justificación para hacer tal suposición. Argumentos exactamente similares se aplicarán a otros datos de
Queda por preguntar si existen argumentos filosóficos de carácter general que nos permitan afirmar que, si la materia es real, debe ser de tal o cual naturaleza.
Como se explicó anteriormente, muchísimos filósofos, tal vez la mayoría, han sostenido que todo lo que es real debe ser en cierto sentido mental, o al menos que todo aquello acerca de lo cual podemos conocer algo debe ser en cierto sentido mental. Tales filósofos son denominados «idealistas».
Los idealistas nos dicen que lo que se presenta como materia es en realidad algo mental; a saber, o bien (como sostenía Leibniz) mentes más o menos rudimentarias, o bien (como afirmaba Berkeley) ideas en las mentes que, como diríamos comúnmente, «perciben» la materia.
Así, los idealistas niegan la existencia de la materia como algo intrínsecamente diferente de la mente, aunque no niegan que nuestros datos sensoriales sean signos de algo que existe independientemente de nuestras sensaciones privadas.
En el capítulo siguiente consideraremos brevemente las razones —en mi opinión falaces— que los idealistas esgrimen en favor de su teoría.