contenida o con los de la respiración. De pronto movió la cabeza: Monsalud se estremeció todo al ver aquel movimiento que le mostró la hermosa fisonomía de la indiana, y sus ojos arrasados en llanto.
—¡Andrea! —exclamó movido de sorpresa y pasión.
La indiana saltó como una ondina, y corriendo a abrazarle, secó sus lágrimas junto a él.