CodalSearch this book — or all of Codal…⌘K
nydus/El Grande OrientePublic
Página 270 de 275
Table of Contents

XXVIII

—Vamos, señor Gil —dijo—. Vamos al punto.

Nadie contestó. Monsalud aguardó un instante. Traía una luz.

—¡Ah! —exclamó viendo que Regato continuaba en su sitio—. ¡Tunante! Pasarás aquí la noche, hasta que haya un alma compasiva que te saque. Han asesinado a Vinuesa. Dicen que habrá esta noche nueva visita a los calabozos.

Regato no contestó nada. Salvador se dirigió a Gil de la Cuadra.

—Vamos —le dijo—. ¿Por qué se arroja usted al suelo en el momento de salir?

Extendió el brazo para alzarle; pero el anciano, rechazándolo con fuerza, se levantó solo.

—Vamos fuera —repitió Monsalud—. Llegó el momento... ¡Libertad!...

—De ti, de tu mano —exclamó Gil de la Cuadra con profunda ira—, no la quiero.

Salvador, estupefacto y espantado, no supo qué decir.

—Vamos...

—No quiero.

—Salgamos.

—¡Contigo, jamás!

270