y los curas y los guerrilleros amparados por ella y por las juntas extranjeras, harán un esfuerzo terrible para restablecer el absolutismo. Nos aguarda un porvenir de rosas. Ya sabes lo que significan en nuestro amado país estas dos fuerzas: curas, guerrilleros.
—No tengo ilusiones en ese particular. La estupidez de los liberales, su corrupción y falta de sentido, anuncian a voces que volverá el absolutismo.
—Pues bien: cuando por todas partes no se ven más que peligros; cuando el gobierno se mira amenazado y provocado por los absolutistas, ¿no es natural que si logra poner la mano encima de alguno, apriete y apriete firme hasta ahogarle?
—Es natural. Los pobres gazapos que se han dejado coger pagarán las culpas de los lobos y de la corte, que los azuza.
—Evidentísimo. Por consiguiente, amigo Monsalud, no hay que pensar en que el gobierno perdone a ninguno de los que hoy están presos por conspiraciones realistas.