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nydus/El Grande OrientePublic
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XX

me indicaste. Valiente bromazo nos está dando la tonta... ¡Por los clavos de Cristo!, si casualmente no se hallara Falfán de los Godos fuera de Madrid, no sé como podríamos ocultarle que su novia se ha escapado de mi casa anteayer, y a estas horas no sabemos donde está.

—En la carta que enseñé a usted me decía que no volvería a su casa.

—Temo cualquiera necedad... Salvador, estoy muy inquieto —dijo Campos perdiendo aquella serenidad que indicaba en él un gran contento de la vida—. Sin duda esa loca está vagando por Madrid, y te busca de casa en casa, de café en café, como una perdida. ¡Qué deshonra!

—Creo lo mismo. Pero esto tiene que concluir.

—¿Estuvo ayer aquí?

—Dos o tres veces. Como no me ha encontrado en ninguna parte presumo que volverá. Si vuelve, señor Campos, ofrezco remitírsela a usted sin pérdida de tiempo.

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