—Una cosa que no entienden los egoístas.
—Tú estás loco —dijo Cicerón haciendo gestos de desdén—. Señor Regato, ¿qué le parece a usted la pretensión de nuestro joven filántropo?
El señor don José Manuel Regato alzó los ojos del montón de dinero para fijarlos en el cercano grupo. Hombre tan célebre merece algunas líneas.