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nydus/El Grande OrientePublic
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XXIII

posible la escisión; pero nuestra conciencia nos impide continuar aquí. Está probado que la Sociedad a que hemos pertenecido estorba toda política formal, y es un aliciente para las ambiciones, para los disturbios populares, y aun para las sediciones del ejército. Hace tiempo que deseamos la ruptura; hoy se nos presenta una ocasión y la aprovechamos. Gobiernen ustedes en armonía misteriosa con los manejos de la corte, porque las dos políticas contrarias que bajo tierra y en la oscuridad funcionan luchando, concuerdan en una cosa: en hacer polvo y ruinas la grandeza y poderío del reino. Inspiren ustedes al gobierno y a las Cortes, dominándoles por medio de la amenazadora extensión de estas sociedades, y haciéndose pagar su protección con los destinos, las fajas, las mitras, las cruces que aquí se reparten. Yo renuncio a los beneficios y a la responsabilidad de esta labor oscura y funesta. Adiós, amigos míos; la diferencia de opiniones no entibia la amistad de toda la vida, la amistad de Cádiz en los días de gloria, la amistad del Peñón de la Gomera en los días terribles. ¡Quiera Dios que no volvamos a abrazarnos en los presidios de África!

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