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nydus/El Grande OrientePublic
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XIX

adquirido en Portugal, Nápoles y el Piamonte, países que nos habían tomado por modelo, estableciendo la libertad al mágico grito de «¡Vivan los discípulos de España

Al discurso del joven, contestó otro mozalbete de muy distinta figura, educación y modales (pues en aquella asamblea había locos de todas clases), diciendo que la culpa de todo la tenían los masones, que dando a la nación el nombre de populacho y haciendo el bu con la anarquía, estaban poniendo las cosas como en los tiempos ominosos. Hizo reír al auditorio, afirmando que bien pronto se prohibiría con pena de pecado mortal pronunciar el nombre de Riego; pero que él (el orador) estaba resuelto a exhalar el último suspiro diciendo ¡Viva Riego!, en atención a que Riego había enjugado el llanto del pueblo español. Esta figura, tan original como patética, produjo gran entusiasmo, con el cual, excitándose el espíritu del orador, dijo que él sabía el modo de resolver el asunto de Vinuesa; que el pueblo, como soberano que era, podía hacer su real gana, porque el gobierno recibía dinero de la Santa Alianza para ir arreglando la cama al despotismo, y esto no se debía consentir.

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