le instigaran los tunantes...
—Es más —añadió el ministro—. Si acuchillamos al pueblo, daremos un gustazo a la corte, Vinuesa estará libre dentro de dos meses, y las cárceles llenas de liberales.
—Pues ahorquen ustedes a Vinuesa —dijo con la mayor viveza el retórico—. Esto sería lógico. Lo absurdo es absolverle y permitir las horribles venganzas del populacho.
—Siempre el populacho... es decir, el gato —indicó Coriolano.
—Si ahorcamos a Vinuesa, exacerbaremos a los serviles y a la corte —dijo el ministro en tono de perspicacia—. Prudencia por un lado y por otro, es lo que conviene. ¿No es el sistema de ustedes contemporizar con todos?